Jaén, Andalucía, España
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Ateneo Cultural Ciudad de Jaén

ATENEO ETERNO

En 1835 se fundó el Ateneo Científico y Literario de Madrid; en 1837, el Liceo Artístico y Literario de Madrid. Y no sería hasta el 6 de septiembre de 1874 cuando se fundó en nuestra ciudad el ATENEO CIENTÍFICO, LITERARIO Y ARTÍSTICO DE JAÉN, una institución prácticamente olvidada en nuestros días.

La idea surgió de los fundadores de La Revista Semanal, publicación del Jaén de la época y que se convirtió en el principal órgano de información del Ateneo. La Junta Superior del Ateneo estuvo estuvo formada por Antonio Mariscal (Presidente), José Moreno Castelló y Felipe Sánchez Carrillo (Vicepresidentes), Pedro Ximénez y Mazzuco (Depositario) y Joaquín Ruiz Jiménez y Sérvulo Miguel González (Secretarios primero y segundo, respectivamente).

El Ateneo se proponía quedar al margen de la política y la religión, y en el artículo 1 de su Reglamento General aparecía su objetivo, que no era otro sino “fomentar el estudio de las ciencias, letras y bellas artes, aspirando al mayor grado de cultura y despertando una noble emulación por medio de sesiones periódicas, reuniones y cuantos se dirijan a realizar tan elevado propósito”.

El Ateneo se dividió en cuatro secciones: Ciencias y Literatura, Declamación, Pintura y Música. Su sello incluía elementos representativos de algunas de ellas: un busto, un templo griego, una paleta con pinceles, instrumentos musicales y partituras.

La vida del Ateneo de Jaén fue breve y accidentada. Un certamen científico-literario, previsto primero para el 7 de junio de 1874 y pospuesto luego al 14 de agosto, fue suspendido por falta de candidatos, ya que sólo se mostraron interesadas en participar dos mujeres del pueblo de Alcaudete. La primera actuación de las secciones dramática y musical no se celebraría hasta el 19 de noviembre de 1874. En enero de 1875 hubo una función lírico-dramática benéfica que costeó las dotes de doncellas pobres, coincidiendo con la Restauración de la monarquía tras el Sexenio Liberal, siendo por entonces alcalde de Jaén José Toral y Bonilla, esposo de la escritora Josefa Sevillano, colaboradora habitual del Ateneo y que fallecería poco después, en 1878.

Todavía en 1875 el Gobernador de Jaén, Francisco Javier de Palacio y García de Velasco, Conde de las Almenas, ordenó que se suspendiera toda la actividad del Ateneo por un malentendido sobre el lugar que le habían asignado en el Teatro Principal en una de las representaciones líricas organizadas por la institución (posiblemente la citada en el párrafo anterior, celebrada en enero de 1875 por la subida al trono de Alfonso XII). El Ateneo de Jaén había establecido en el artículo 7 de su Reglamento General que a las autoridades y otras personalidades distinguidas se les cedería gratuitamente en los espectáculos el palco de proscenio (el lateral), mientras que los asientos restantes se asignarían por sorteo entre los socios al corriente en el pago de las cuotas mensuales. El Conde de las Almenas, que debía de desconocer esta normativa, tomó como una ofensa que le reservaran el palco de proscenio en lugar del palco del frente.

A consecuencia de este incidente con el Gobernador de Jaén, el presidente de la Sección Dramática del Ateneo, Luis Sáinz, fue trasladado a otra provincia tras haber sido Jefe de Caminos en Jaén durante doce años. En el momento de la disolución del Ateneo se iba a representar una obra lírico-dramática, probablemente de Josefa Sevillano, quien ya había participado junto a Isabel Camps en el acto de apertura del Ateneo de Jaén, con la lectura de algunos poemas. La orden de cierre llegaba en pleno despegue de la Sociedad, que contaba ya con 150 socios y pensaba adquirir un local propio e incluso construir un teatro.

El 26 de febrero de 1876 se anunció en El Correo de Jaén con gran júbilo que, en breve, el Ateneo de Jaén se pondría de nuevo en funcionamiento y se renovarían la Junta Superior y las secciones. Este periódico fue un gran apoyo del Ateneo, debido a que el director de la publicación, Joaquín Ruiz Jiménez, fue uno de los miembros fundadores de la sociedad. Sus redactores lamentaron en reiteradas ocasiones la injusta disolución del Ateneo y anunciaron sus actividades cuando este volvió a reorganizarse.

El 5 de marzo de 1876 tuvo lugar una función organizada por los aficionados del Ateneo en el Teatro Principal, como colofón a los festejos con los que Jaén celebró el final de la Tercera Guerra Carlista. Por desgracia, no se ha podido constatar la pervivencia del Ateneo de Jaén después de esa fecha.

La mediocridad humana podrá sepultar los actos en el olvido, pero jamás podrá borrar los ideales que los promovieron. Unos ideales que estamos a punto de recuperar con su ayuda haciendo justicia 150 años después.

¡POR UN ATENEO ETERNO!